EL PARAISO DE LOS ANCARES - LUGO
Entre los años 70 y 80 los gallegos descubrimos Os Ancares.Nos fascinaron los reportajes periodísticos que contaban que allí quedaban, todavía, aldeas sin luz, cabañas prehistóricas en las que convivían personas y animales, pueblos sin carreteras aislados en invierno por la nieve, tecnología agrícola barrida de Europa hace 200 años... y la montaña, los bosques autóctonos inmaculados, valles profundos y picos inaccesibles. Flora variada y fauna única en Galicia: ciervos, rebecos e incluso osos. Nacía el mito de Os Ancares. Un destino turístico de ida y vuelta en el día si se quiere, pero que empuja a quedarse, siquiera un fin de semana. Un baño de naturaleza y antropología facilitado ahora por el asfalto, las señales y la incipiente hostelería |
LAS PAYOZAS DE LOS ANCARES
Piornedo no es la única aldea en la que quedan pallozas, pero sí la más famosa. Las pallozas son cabañas prerromanas habitadas al alimón por humanos y animales y que estuvieron en servicio hasta hace sólo diez años.
La pobreza y simplicidad de hace unos años es ahora visitable por un precio simbólico. Alguna palloza se ha convertido en museo etnográfico y otras son mostradas por los vecinos. Se conservan tal cual, con los cachivaches que para el viajero estándar corresponden al tiempo de la abuela, pero para los habitantes de Os Ancares fueron medios de vida hasta ayer mismo.
De estructura circular u oval, las pallozas tenían la gran virtud de aprovechar al máximo el calor para afrontar los terribles fríos invernales de la montaña. Ni siquiera se les habilitaba chimenea, porque se consideraba benéfico el humo de la lareira que, en todo caso, iba filtrándose por la cubierta vegetal. Únicamente los padres disponían de habitación independiente. Ahora Piornedo ofrece un hostal moderno y también cantina con alojamiento con categoría de turismo rural.
